5. EFECTOS DE LA CONFIANZA

En el proceso comunicativo además de relatar hechos, opinar y hablar de nuestras experiencias, comunicamos cómo nos sentimos y qué emociones estamos experimentando.

Hablar de nosotros mismos con las personas que nos rodean es necesario para crear vínculos más profundos y perdurables, ya que incentiva a que los otros lo hagan con nosotros también y, cuando sentimos que confían en nosotros, le damos más importancia a la relación que tenemos con esa persona. Las relaciones se basan en dar y recibir, por lo que las personas van a tener la iniciativa de contarnos sus infidencias porque perciben que pueden confiar en nosotros y esperan que nosotros también lo hagamos con ellos. Las personas que nos rodean son capaces de percibir si nosotros actuamos con recelo y desconfianza y, como resultado, terminarán actuando de la misma manera con nosotros. Sin embargo, abrirnos y decir lo que pensamos y sentimos no es sencillo, además necesitamos tener la confianza suficiente en nosotros mismos y en el resto para lograrlo.

Sentirnos confiados tanto con nosotros mismos como con el resto es necesario para tener una buena comunicación tanto a nivel interpersonal como organizacional.

1. En la comunicación interpersonal:

Sentir confianza con nosotros mismos permite que la comunicación interpersonal que tengamos con otras personas sea horizontal, es decir, que cuando nos relacionemos lo hagamos desde la interdependencia; desde el paradigma del nosotros, donde sabemos y reconocemos que todos somos iguales en esencia y existencialmente a pesar que ocupemos roles distintos en la sociedad. La comunicación interpersonal tiene que ser de nosotros y que abarque a ambas partes por igual, no tenemos que creernos ni más ni menos que el resto. Al ser conscientes realmente de la igualdad de todos, nos sentiremos confiados con nosotros mismos y también con lo que queremos expresar, por lo que podremos comunicarnos de mejor manera, no nos sentiremos menos ni más que el resto.  El sentirnos confiados con nosotros mismos y con el resto nos ayuda a saber expresar nuestras emociones y comunicarlas de la forma correcta, dejando atrás las barreras que nosotros mismos nos ponemos. Nos permite eliminar todo pensamiento que nos indique que el resto nos puede juzgar por lo que digamos, por cómo nos sentimos frente a determinada situación, por lo que opinamos, etc.

La confianza tanto en nosotros mismos como en el resto nos permite pasar a distintos aspectos y formas de comunicación; el hacer chistes, pedir cambios de conductas, dar consejos, pedir ayuda, etc., se van dando de distintas formas según el nivel de relación y a medida en que aumenta la confianza, la comunicación de nuestros sentimientos y emociones con las personas más cercanas es mayor, más sincera y abierta.

Los seres humanos al ser por esencia sociales, necesitamos que nos cuenten sus confidencias y sentimientos. Sin embargo, como ya hemos dicho, el resto también necesita saber cómo estamos nosotros, necesitan que confiemos en ellos porque demostramos que estamos al mismo nivel, que también cometemos errores y que necesitamos de sus consejos y opiniones, lo que los hace sentirse importantes y valorados. Y para sentirnos en confianza con el resto, necesitamos primero sentirnos confiados con nosotros mismos; necesitamos sentirnos confiados con lo que pensamos, sentimos, etc. pues nos abriremos y nos sentiremos importantes y valorados al ver que somos escuchados y que se preocupan por nosotros. Esto nos ayuda a sentirnos más confiados aún, fortalecemos nuestras relaciones y mejoramos nuestra comunicación interpersonal.

2. En la comunicación organizacional:

A nivel organizacional, el sentirnos confiados nos permite dar nuestra opinión frente a algún tema, hacer críticas de la manera correcta tanto al personal como a nuestros superiores, dar recomendaciones y nos ayuda a tener una voz más potente dentro de la organización. Esto conlleva a un mayor poder de convencimiento, lo que nos posiciona incluso como líderes dentro de la organización. Además del contenido que queremos transmitir, el cómo lo hacemos es muy importante para hacer intervenciones exitosas, para eso, es necesario sentirnos confiados. Cuando nos sentirnos confiados se lo transmitimos al resto por medio de nuestros movimientos, gesticulaciones y voz, por lo que para que seamos escuchados y que nuestra opinión sea importante dentro de la organización, es fundamental demostrar que nosotros creemos y estamos seguros de lo que estamos diciendo.

El preocuparnos de crear un ambiente de confianza en la organización a la que pertenecemos permite que no haya reticencia al cambio y que la motivación, implicación, colaboración y lealtad sean mayores. Si se trabaja en un ambiente de confianza, donde los superiores delegan y asignan tareas importantes al personal, éstos sienten que confían en ellos y los motiva a dar lo mejor de sí para no defraudar a los superiores. Gracias a la confianza se les incentiva a que puedan tomar decisiones y actúen con responsabilidad y compromiso, y a medida que ven que realizan con éxito sus tareas, se sienten más confiados consigo mismos. Así, lo que en general se ve como imposiciones, pasan a ser estimuladores y pueden aumentar la eficacia de los miembros de la organización. Gracias a la confianza se sienten valorados y respetados. [1]

Existen muchas herramientas que optimizan el funcionamiento de una organización como las remuneraciones, bonos, etc. sin embargo, lo que permite el éxito de la organización es un ambiente donde se fomenta la confianza. La confianza dentro de la organización nos ayuda a que seamos capaces de delegar tareas de manera que la organización sea más eficiente y eficaz, además permite y llama a que el personal sea proactivo y busque aportar e innovar dentro de la organización para que ésta sea exitosa y realmente entregue bienestar a la sociedad. Podemos ver entonces cómo la confianza dentro de la organización permite que haya una mayor comunicación, participación y creatividad por parte de los miembros de ésta y que, por lo tanto, la organización sea capaz de detectar oportunidades que no han sido explotadas y de satisfacer necesidades insatisfechas.

El trabajar una cultura organizacional basada en la confianza permite una buena comunicación dentro de la organización, los departamentos mantienen un flujo continuo de información y comunicación, donde son capaces de pedirse ayuda mutua, compartir inquietudes y metas. Además, la confianza permite que los miembros de la organización puedan mantener buenas relaciones. La confianza permite entonces mantener  una buena comunicación organizacional, pues ayuda a que todos podamos transmitir lo que pensamos y sentimos a superiores, con el fin de ayudar y optimizar el desempeño de la organización.


[1] JIMENEZ MUNIAIN, Sixto (2006). Cuestión de confianza: más allá de la inteligencia emocional. Madrid: ESIC, pp. 18.

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